Bienvenidos a mi espacio…

Después de más de veinte años enseñando yoga, hay algo que se ha vuelto cada vez más claro para mí: no existen dos cuerpos que vivan el movimiento de la misma manera.

Cada cuerpo tiene su historia, su memoria, sus propios ritmos y formas de percibir. Y también una sabiduría que muchas veces queda escondida debajo de todo aquello que hemos aprendido que deberíamos hacer, sentir o alcanzar.

Con los años, mi manera de practicar y de enseñar fue cambiando. El yoga sigue siendo una de mis raíces, pero mi búsqueda se fue acercando cada vez más al movimiento y a la experiencia somática: a establecer un diálogo más sincero entre el cuerpo, la percepción y el sentir.

Empecé a interesarme menos por reproducir una forma y mucho más por lo que sucede mientras nos movemos.

Qué sentimos.
Qué evitamos.
Dónde aparece el esfuerzo.
Dónde podemos ceder.
Qué cambia cuando dejamos de intentar hacer el movimiento “correcto” y empezamos, simplemente, a escucharlo.

Por eso, en mis clases no encontrarás una práctica rígida ni una serie de formas que debas alcanzar. Encontrarás propuestas, direcciones y caminos posibles desde los que explorar.

Mi intención como profesora es acompañarte en ese proceso: ofrecerte herramientas para que puedas reconocer tus propias necesidades, recuperar conexiones sensoriales y motoras y, poco a poco, descifrar ese lenguaje silencioso que el cuerpo habla todo el tiempo.

Porque para mí la práctica no consiste en enseñarle al cuerpo cómo debería moverse.

Consiste en crear las condiciones para poder escucharlo.

Y quizás, desde ahí, recuperar algo muy sencillo y a la vez muy profundo: sentir que estamos verdaderamente habitando nuestro cuerpo.

Gracias por estar aquí.

Espero que este espacio pueda acompañarte a encontrar no una forma determinada de moverte, sino una manera cada vez más propia de hacerlo.

Flor